The Moon Gate

Apuntes de algunos días

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Sunday, September 05, 2010

Pastillas rosas

http://www.goear.com/listen/8c398e8/impossible-opening-finding-neverland

"De veranos luchando contra indios y piratas
podíamos ser todo o nada
podíamos ser cualquier cosa porque siempre éramos nosotros "

-decía Campanilla a Peter, emocionada, recordando los viejos tiempos. Peter asentía, pero no estaba allí. Sin querer, se inquietó. ¿Era aquello crecer?¿Cómo lo sabía? Pensaba en Wendy, quería a alguien más que a sí mismo. ¿Sería capaz de abandonar aquel ferviente empeño de vivir sin amar? ¿Era aquello volverse mayor?

Extraño, francamente extraño. Siempre había sido un niño aventurero y egoísta, sólo pensaba en juegos, en burlar a James Garfio, en reírse de la barrigota de Smee, en bucear en la laguna de las sirenas o en bailar con la india Trigidia alrededor del fuego del poblado mientras los sabios ancianos entonaban canciones de guerra y de fiesta.

Wendy Darling era una niña de Londres, de cabello castaño, normalmente recogido en un lazo azul, que vestía un camisón largo hasta los pies y que tenía unos bonitos ojos castaños, soñadores.
Wendy siempre dudaba de si algún día se haría mayor. Tampoco ella quería abandonar los cuentos. Como decía Michael Ende, "escribir es una forma de experimentar la aventura de la vida". Obvio, no había otra forma posible. Pero... quizá el genial Ende no tuviera absoluta razón. Escribir no bastaba, al menos no para Wendy. Es cierto, es una locura, una maravilla estar siempre acompañado de mil vidas imaginarias distintas, la mayoría emocionantes, cómo si no, intrigantes, historias de sangre caliente y ávidas de aventuras, de volar hasta la segunda estrella a la derecha y aún más allá, y seguro que incluso con ello no bastaría.

Pese a cualquier impedimento, Wendy creció. Cerró por fin la ventana que daba a los jardines de Kensington Gardens, observaba el humo de las chimeneas de Londres desde dentro de su habitación. Fuera hacía frío, y, según su padre, debía tener cuidado. Nunca debía dejar la ventana abierta. Quién sabe qué pudiera ocurrirle a aquella niña bien las noches que sus padres salían a cenar.
Wendy debía estudiar, casarse, aprender, pero con toda seguridad, vivir y con ello, hacerse vieja. Ley de vida. Peter jamás lo haría, pero siguió pensando en ella, en sus tirabuzones, en su lazo azul que se agitaba en el aire con rapidez la noche que se la llevó a Nunca Jamás, sus risas, su mirada, pletórica. ¿Cómo podría olvidarla?
Nadie le había querido más que ella.

El reloj que habitaba dentro de las entrañas del gigantesco cocodrilo que un día le arrebató la mano a Garfio, el tiempo, que nos da caza a todos... Los juegos, el árbol del Ahorcado, escondido en algún lugar entre el territorio de los indios y los profundos bosques cercanos a la bahía, el sol y la luna en el cielo al mismo tiempo, el arco-iris permanente sobre aquel país paralelo, las estrellas y el cielo de Londres en las noches de invierno...y Peter, volando, olvidando.
"Yo quiero ser un niño de por vida. Los niños tienden a olvidar..."- pensó Peter.
Wendy, en cambio, debió tomar vitaminas, pastillas de color rosa, bebió cada noche leche caliente con miel, se iba a la cama sin leer y con el tiempo, cumplió los veinte.
A partir de ahí la vida fue otra cosa. Ya no valían excusas para no comportarse debidamente, para hablar con propiedad, para haber desarrollado una personalidad o un carácter definidos, para colocar sin rechistar la servilleta sobre las rodillas a la hora de comer. Para, inevitablemente, encontrar a alguien que no tuviera el pelo cobrizo enmarañado, constantes heridas en las rodillas y que no vistiera con hojas de roble y enredaderas. A alguien...menos emocionante. Como la infancia misma.
Le tocaba ser miserable, como a los demás, pero había que estar agradecida por ello. Después de todo, llegaría a conocer mucho más que cualquier niño de once años estancado que se prestase. Pensar eso la rencofortaba. Los cuentos fueron novelas. Las estrellas, viajes. Los niños perdidos, sus propios hijos. Los indios, los piratas, las gentes de aquí de allí que fue conociendo, algunas de buen corazón, otras sin embargo, despiadadas. Pastillas rosas rellenas de realidad.
¿Y Peter?

A Peter volvía a recordarlo cuando volvía a su antigua casa a visitar a la familia, paseando por el parque de Kensington, cercano a la entrada de Lancaster Gate. Allí, enfrente del río y rodeado de altos y frondosos árboles, había una estatua tallada en bronce, el cuerpo esculpido del niño que nunca creció. Del amor de su vida, la infancia.
Wendy le guiñaba el ojo, sonreía, y entonces continuaba su camino, empujando el cochecito.

Gritos infantiles de júbilo y la dulce música de una flauta de pan se disolvían rápidamente en el frío viento invernal de Diciembre, como el mágico polvo de hadas.

"¡..Sólo un pensamiento alegre!", aquella frase se le quedó grabada para siempre.

Saturday, February 28, 2009

Hope there's someone

Espero que haya alguien que cuide de mí cuando muera
Espero que haya alguien que libere mi corazón, agradable de sujetar cuando esté cansada

Hay un fantasma en el horizonte cuando me voy a dormir
cómo podré conciliar el sueño por la noche
cómo podré descansar

Estoy asustada por el lugar intermedio entre la luz y ningún lugar
no quiero ser la que dejen aquí, la que dejen aquí

Hay un hombre en el horizonte, deseando que vaya a dormir
Si me rindo a sus pies esta noche
dejará que descanse?


Hope there's someone who'll take care of me, when I die





Cómo será dejar este mundo. Cómo sería estar sedada y no enterarse de que la gente que más te ha querido se despide de ti, ser la que se perderá el mañana, el año, la vida que te quedaba. Oscuros cercos bajo tus ojos, sin poder hablar, sin poder agradecer a tus personas más queridas todo lo que te han enseñado y cuánto te duele no poder moverte y abrazarlos.
Permaneces quieta,respirando con dificultad. Alguien permanece a tu lado, inamovible, te sujeta de la mano por la noche para que no la temas.
No la temas, no va a hacerte daño. Estoy aquí y te cuidaré hasta que te vayas. No voy a dejar que tengas miedo, no voy a dejar que te vayas todavía. No me dejes, siempre seré quien más te haya querido.

Una paloma atraviesa un cielo blanco mientras una lluvia fina cae de arriba. Corre sin descanso, se dirige a algún lugar.
Sé feliz allá donde te dirijas, no me olvides. Ya no tengas miedo, no temas nada, porque estoy contigo.
Ya no tengo miedo.Me alegra saber que coincidí contigo en esta vida.
Hasta siempre.

Thursday, October 30, 2008

Gracias por los días

¿Recordarás a quién buscabas entre la gente?
¿Seguirás notando esa alegría incontenible, sin saber demasiado bien de dónde sale?
Te alegrará saber que esa torpeza del principio podrá tener también efectos secundarios magníficos,
te sentarás a escribir cuando le recuerdes, una tarde de esas en las que ya has cumplido con lo que debías y te sientes plena y con ganas de contar cosas,
el cielo parece a punto de explotar, se esconde negro y electrizante después del pino enfrente de tu ventana, y eso te gusta aún más. El tiempo, las ganas, las canciones que ahora escribes, las historias inventadas, los deseos.
Empieza el invierno, pero me niego a que acabe el verano. Aún sabe tan bien, viajes en tren que llegan a Escocia, la mochila a cuestas llena de calcetines mojados, un Here comes the sun cuando llegas arriba del Sacre Coeur y la gente escucha mientras ve el sol salir a lo lejos, y cantas, y grabas , y haces fotos, con todos, las playas y la lluvia, los amigos, los buenos ratos. Los días contados.

Recordar lo bueno pero de lo malo, nada. Pensar en todos esos días, los días que endulzarán el resto de tus días. Historias que aún continuarán una tarde en la Costa Azul, un rencuentro. Me tumbo en la orilla, el agua sube por encima. El sol quema los restos de sal cristalizando en mi piel. El último chapuzón refrescante antes de volver en la barca al puerto, buceando y sintiéndote más libre que nunca.
Quiero que algún día me cantes "Baby can I hold you", como lo hizo aquel chico rubio de París en las escaleras, convirtiendo todo lo que le rodeaba en mágico, en un día único. Era el momento perfecto en el lugar perfecto. Y decía, Words dont come easily, like I love you, I love you.

Meternos en la mente de James Barrie, a las noches dentro de un árbol contándole cuentos a los niños perdidos, a sobrevolar la costa , un aeropuerto, el valor para ser uno mismo y saber qué hacer de lo que haces. Y pasear por los canales de Ámsterdam en bicicleta, haciendo fotos a contraluz. Ponerme guapa para ti, helados de yogur andando entre turistas, esta noche habrá cena familiar. Y mañana volveremos a casa a media tarde. Y dormirás contra el cristal del asiento de atrás, y el sol tibio te hará bizquear cuando despiertes. Suena Brad Mehldau, y está tocando Someone to watch over me.
Ya es hora de volver a empezar.
Y de decirte, desafiando cualquier obstáculo que pueda impedirlo, Thank you for the days

Saturday, November 11, 2006

White flag

¿En qué momento dejó de querer recuperar nada? Supongo que nunca hubo nada que recuperar, fueron poesías que inventó. La mañana despertaba, colándose entre las contraventanas para pintar de luz las paredes de la habitación.
No quería abrir los ojos, ni siquiera cambiar de postura. Estaba très bien tal como estaba, acurrucada junto a la pared, escondiendo las manos debajo de la colcha...Mientras, media sonrisa asomaba. Espera, ¿sonrisa?¿Seguro? No sé. Tal vez mueca, pero nunca indiferente. Nunca despertaba indiferente después de recordarle: Sonrisa o mueca, una de dos. Aún sin querer, ambos gestos eran siempre el mismo...
Los pies sobre la alfombra, pelo enmarañado, boca seca, y los ojos aún cerrados. Y el sueño volvió a aquella habitación que esconde la mente, esa minúscula habitación donde se esconden los sueños que uno desea recordar por algún tiempo.
Pues claro. Ése fue el problema. Sueños enquistados, aunque no fue su culpa. Él lograba colarse casi cada noche desde hacía algún tiempo en su subsconciente, no sabía bien porqué. ¿Por qué quería confundirla aún después de tantísimo tiempo? ¿Es que no había tenido suficiente con largarse para siempre y desaparecer, dejándola de una pieza? Era obvio que no. "Los sueños son involuntarios- se convencía a sí misma- yo no tengo nada que ver. Yo ya no le quiero. Tampoco quiero quedarme con ese nombre suyo grabado en mis labios, de tantas veces que lo habré nombrado. Que se largue, que se largue lejos".
Sin embargo, él aparecía. Paseaba junto a ella, mirándola de reojo, sin decirle nada. Nunca le dijo nada, nada que ella fuera capaz de escuchar. A veces parecía que quisiera decirle algo, pero entonces desaparecía sin mirar atrás, como si no la hubiera conocido nunca...
"Ojalá no le hubiera conocido. Ni dormida me deja en paz..."
Él, que era ópera de sirenas, nubes furiosas que rozaban las olas, tormenta sobre un campo de siemprevivas. Nocturnos , un rayo de luna llena roja iluminando la profundidad de un pantano, una triste canción de otoño, la ahogada súplica de Dido a Eneas por que no la olvidase.
Todo eso, y al mismo tiempo, un recuerdo liviano que ciertamente no llegaba a ser demasiado real.
¿Quién puede enamorarse de la ausencia de palabras?¿Enamorarse de alguien que habla y no emite sonido alguno?¿Enamorarse de alguien ausente que hasta en sueños no articula palabra alguna?
"Lo decía todo con la mirada."-pensaba, atontada.
Mirada ausente, también, no confundas.
"Mirada enigma, al fin y al cabo. Un enigma supone una esperanza."
¿De qué? Mirada enigma. Es ridículo. ¿Qué ganas con eso?¿Muecas y sonrisas incansables?
"No. Más bien, gano cualquier cosa."
..Algunas mentes conspiran contra sí mismas, y evitan la cura que más desean.
"No conspiran. Son los sueños, ellos nos llevan por donde quieren. Dormidos, nadie nos vigila más que ellos."
Déjalo ya que es tarde...esos sueños que tú tienes se irán también de viaje si así lo quieres tú...
Sí.



"Remember me", lloraba la Dido de Purcell...

Saturday, September 16, 2006

Tres de la mañana

Es tarde, debería estar durmiendo hace ya rato. Se oye música en la calle y me duelen los brazos... Pero me apetece escribir algo, porque sí. Hay veces que tan sólo con contemplar una página, un espacio en blanco delante tuyo, hace que tengas ganas de contar algo, rellenar ese espacio, y porque sí, de nuevo.
Pues...hablaría,-a pesar de que son altas horas y tampoco ando yo muy fina- de todo y de nada. Curioso esto de los blogs. Releo lo que puse hace tiempo, y me digo : ¿y con qué fin? No había ningún fin. Son ganas de reafirmarte y autoconvencerte de algo que ni siquieras sabes de qué va realmente, pero quieres escribirlo, quizás tratar de entenderlo. Yo he escrito historias de cuento, apuntes de algunos días, sí. Todo muy impersonal. Vacíos rellenados porque sí. Vaya, he dado con la horma de mi zapato: en un momento, descubres cómo la mano hace de las suyas ella solita mientras escribes sobre el teclado, y te dice la verdad. Eso, si la dejas...
Vacíos rellenados porque sí. ¿Eso es todo?Releo de nuevo estos apuntes. Absurdo. Estos apuntes no llenaron nada, por lo menos los primeros. Creer que todo va a menos, pensar en lo pequeño e insignificante de nuestras vidas, dar pasos atrás pensando que ...
En fin, nada. Déjalo. He estado viendo fotos y fotos, me encanta mirarlas. Me hace pensar que todo va bien, y que por desgracia, he hablado demasiado de lo que no debía, he hablado de días sin sentido, esos días que muchos simplemente opinan de ellos como: "Esos días que pasan". Qué pérdida, malgastar palabras . Y todo para que al final llegara aquí,tras un tiempo, y lo dijera. No ha cambiado nada. Todo sigue igual...Y es mejor. Extraña coincidencia, ¿eh? Pues sí. A lo mejor va y tiene razón aquella frase de El Gatopardo, de Giuseppe nosequé. La leímos en clase el invierno pasado. La que decía... Es necesario que todo cambie, para que todo siga igual. Por ahí andaba la cosa.
Es inútil negar que no esperaba cambios, siempre los he esperado. Pasaba algo,pensaba : "espero que a la próxima esto .."; "si me vuelve a pasar esto, yo..."Boh. No se notan los cambios, no son una persona que aparece algún día en tu puerta de entrada y te dice que ya está aquí, y que a partir de este aquí, serás otro. No sé porqué trataba de empeñarme en ser otra, alguien opuesto, siempre tirando a más mejor.
Me fijé en que esa otra no vivía en ningún lado: ni en las pelis, ni en aquella protagonista de uno de mis libros de cabecera, ni quien cantaba esa canción con tantas ganas, ni siquiera ésa otra a la que oía hablar en la mesa de al lado que tanto me llamó la atención.
Supongo que, en algún momento, todas las niñas sueñan con ser otras cuando se cansan de ser ellas. Y también supongo que en algún otro momento acabarán matando a su propia idealización, hartas, para al final darse cuenta de cómo los días han ido pasado de largo. Entonces, se olvidarán. Simplemente, dejarán de esperar nada, porque ésa nada nunca aparece si la esperas como tu pieza perdida del rompecabezas. Entonces, un día, rebuscando, te topas de repente con una caja rosa polvorienta que se escondía entre otras en tu armario. Uy, y qué será esto. Pues aquel par de Barbies con las que jugabas hará algún tiempo, esas muñequitas perfectas...pero que ahora dan pena, tan viejas y descoloridas. Qué lástima de búsqueda, todo se resume a esto, te dices.
Qué laberinto de metáforas. Cada situación es una distinta; con su pregunta y su dubitativa respuesta. Empiezo a estar cansada de tanta ambigüedad... Tras 40 minutos de desvarío al teclado, a esto hemos llegado. A que estoy cansada de lo ambigüo, de lo surrealista, de la mente estrecha, de esos cambios machacantes que crees que debes esperar sin apenas moverte, de la dejadez, de las palabras de más, de las historias de cuento, dejándose llevar por tópicos que tienen como Coda un esperado Happy End. Esperar, esperar hasta el final.
Si desconoces el final... pues déjalo para el final. Mientras, entretente.
No existen cambios, sino evoluciones. Y no es porque lo diga yo, es porque al final ,se nos nota a todos.

Monday, August 21, 2006

Tercer Movimiento

Quizás unas notas de más, canciones nuevas, una de aquellas noches tristes, una sonrisa que miraba a unas colinas verdes sin saber muy bien por qué, algunos sueños que recordaba de pronto, personas-siempre están las personas-personas que me enamoraban de la manera más fácil, viajes por carreteras conocidas que siempre hacen pensar, tiempo y más tiempo . Pensamientos que endulzan el viaje.
Observar a todos y a ninguno, verte reflejada en gente casi gemela a ti aún sin saberlo pero que sin embargo se toman todo mucho menos en serio que tú, pistas en los labios de la gente y de lo que sale de ellos, sus palabras ,en todo eso que ellos son y tú todavía no...
¿Por qué pensar en eso como algo negativo?"En todo eso que ellos son, y tú todavía no". Bueno, no me siento mucho peor. Cuando más pienso en ello, más se me abren los ojos ante lo que veo,más quiero ser yo, y no convertirme en nadie más. No me arrepiento de la forma de mirar a mi alrededor que tenía antes. Es poco probable que si no la hubiera tenido, no tendría una luz más cierta ahora mi ventana . Es cierto que la de antes no era mucho más brillante , ni mucho más consciente. Los ojos parpadeaban días antes muy rápido, miraban al suelo. Miraban mis zapatos. Qué tontería, los zapatos nunca me iban a contestar a eso que no me atrevía siquiera a preguntar...

Llegan mañanas, en las que te gustaría correr por todas partes, dar vueltas por la calle hasta alejarte , creer que levitas y nadie te ve. Lo que crees creer es que no necesitas a nadie, cuando lo que más quieres es hablar con todos ellos, y decirles cada día lo que piensas de ellos . Todo eso que te gustaría gritarles cada día con la mejor de tus sonrisas y la más tierna de tus miradas... Yo esas sonrisas siempre las guardo en mi garganta para días que lo merezcan de verdad, temiendo a que digan más de lo que me gustaría decir. Esas sonrisas enquistadas son las que apagan mis labios y esas miradas cosidas son las que empapan y tratan de deshacer esas alas de cristal frágil que también escondo en mi espalda para otros días mejores.
Qué tontería, disparate, estupidez. En el cielo, fijándose uno bien, ya sea la mañana más cálida y suave de la primavera, o la mañana más plateada y turbia del invierno , capaz de cortar con su temporal helado árboles fuertes desde las raíces, se ven alas de cristal irrompible que se mecen como cometas , brillando con luz propia. Alas que no parecen desvanecerse ante el soplo de las nubes...Alas que incluso pasan por tu lado y te tocan la espalda y se esconden, burlonas. Te invitan a seguirlas.
Preciosas alas que dejan su rastro en mi viento, y lo agitan, y le hacen bailar, y le hacen levantar con su dulce movimiento hojas muertas que nadie quiere en la entrada de su casa.
No quisiera encogerme más de hombros cuando me preguntaran qué es lo que quiero a cada instante. No quisiera negar palabras que dicen la verdad, y que aún a veces se acumulan en la comisura de mis labios. No quisiera quedarme pensando en qué se siente si despertara una de esas mañanas y decidiera correr hasta cada uno de los momentos que vivo sólo cuando duermo. Qué triste sería descubrir al final del viaje que se ha soñado para vivir, y no al contrario. ..
Me dijeron trenes , países más allá del mío, amigos y abrazos al final, que no siempre se esconde otra vida en nuestras maletas. Me miré al espejo y callé. Callé. Corazón, manos y reflejo inquieto. Todo seguía aún ahí. Todo era mío, todo . Supongo que fue más que suficiente.

Sunday, June 25, 2006

our last days on earth

Solía inventar cuentos de hadas, pintar de colores su ventana. Cada mañana, imaginar horizontes lejanos, amaneceres hermosos, montañas azules.
Siempre quiso ser una estrella, una de esas estrellas que brillan casi más que el resto y que se pueden ver sin esfuerzo en una cálida noche de verano...
Y la música. Lo que más adoraba en el mundo, la música. Cerraba los ojos y soñaba con ser música, deshacerse en sonidos, volar sobre jardines perdidos y dejar un rastro de dulces notas y armonías en cada balcón, o en cada ventana abierta.
Él pensaba en todas ellas, en todas. Las imaginaba como una única, las unía con prisa...Recortaba lo que más le atraía de cada una, nunca acabó por gustarle entera ninguna. Escogía los labios más bonitos, los ojos más verdes y brillantes, las pestañas , sus libros favoritos, aquella canción que le hacía llorar, su voz, aquella película antigua, la cintura, las manos...su visión de la vida, también. Eso era importante. Aquella chica aún en sombras y sin definir debería ver el mundo tal y como él lo hacía : Un lugar donde los secretos, las palabras y los sueños convertían la existencia en algo mágico; la vida en una historia encantada, el aire más turbio y gris en remolinos de los susurros más dulces... Sí, sería maravilloso que ella supiera conocer todo aquello, que hablara con tanta pasión de las cosas tal y como lo hacía él.

Aquella figura perfecta... Solía saborear su imagen en su cabeza miles,miles de veces, casi cada momento.
Escondía su cara con las manos, se apretaba las sienes. "¿Dónde estás, dónde puedo encontrarte?"
Se desesperaba, llegaba a pensar que daría lo que fuese por encontrarla sentada en algún rincón, tal vez fijando la vista con atención en aquel horizonte que había imaginado desde su ventana...
Anhelaba pasar días a su lado, pasear cerca de casa, o caminar lejos. Vivir sin miedos, sabiendo que había alguien detrás de él, que le cogería de la mano. Que compartirían tanto, que dibujarían tantas cosas juntos, que mirarían en una misma dirección...
Quería crecer, pero a su lado.

Pero nunca aquel contorno perfecto llegó a amoldarse, faltaron siempre piezas, o al menos así lo creía él: Nada conseguía ajustarse a aquella imagen tan hermosa que creaba en su mente, tanto soñando, como despierto.
Sin embargo, por si acaso, siguió escribiendo cartas a aquella figura borrosa a la que tanto quería sin todavía conocerla. Y también, por si acaso, siguió lanzando besos al aire.
Cartas que nunca llegaron, besos que nunca llegaron.
El tiempo pasaba, no recibió respuestas. Supongo que en el fondo siempre lo supo. Él mismo era demasiado difícil para cualquier cosa. Perdió meses, años, y lo que es peor, perdió días :horas muertas recreando figuras sin movimiento meciéndose con el viento.
"Estoy aquí, estoy aquí", gritó como si alguien fuera a oírle.
La música, los sueños, las palabras, las promesas, las noches de verano: Todo había sido siempre real. Pero en el fondo nunca quiso-del todo-darles oportunidad.

¿O no supo?