The Moon Gate

Apuntes de algunos días

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Saturday, November 11, 2006

White flag

¿En qué momento dejó de querer recuperar nada? Supongo que nunca hubo nada que recuperar, fueron poesías que inventó. La mañana despertaba, colándose entre las contraventanas para pintar de luz las paredes de la habitación.
No quería abrir los ojos, ni siquiera cambiar de postura. Estaba très bien tal como estaba, acurrucada junto a la pared, escondiendo las manos debajo de la colcha...Mientras, media sonrisa asomaba. Espera, ¿sonrisa?¿Seguro? No sé. Tal vez mueca, pero nunca indiferente. Nunca despertaba indiferente después de recordarle: Sonrisa o mueca, una de dos. Aún sin querer, ambos gestos eran siempre el mismo...
Los pies sobre la alfombra, pelo enmarañado, boca seca, y los ojos aún cerrados. Y el sueño volvió a aquella habitación que esconde la mente, esa minúscula habitación donde se esconden los sueños que uno desea recordar por algún tiempo.
Pues claro. Ése fue el problema. Sueños enquistados, aunque no fue su culpa. Él lograba colarse casi cada noche desde hacía algún tiempo en su subsconciente, no sabía bien porqué. ¿Por qué quería confundirla aún después de tantísimo tiempo? ¿Es que no había tenido suficiente con largarse para siempre y desaparecer, dejándola de una pieza? Era obvio que no. "Los sueños son involuntarios- se convencía a sí misma- yo no tengo nada que ver. Yo ya no le quiero. Tampoco quiero quedarme con ese nombre suyo grabado en mis labios, de tantas veces que lo habré nombrado. Que se largue, que se largue lejos".
Sin embargo, él aparecía. Paseaba junto a ella, mirándola de reojo, sin decirle nada. Nunca le dijo nada, nada que ella fuera capaz de escuchar. A veces parecía que quisiera decirle algo, pero entonces desaparecía sin mirar atrás, como si no la hubiera conocido nunca...
"Ojalá no le hubiera conocido. Ni dormida me deja en paz..."
Él, que era ópera de sirenas, nubes furiosas que rozaban las olas, tormenta sobre un campo de siemprevivas. Nocturnos , un rayo de luna llena roja iluminando la profundidad de un pantano, una triste canción de otoño, la ahogada súplica de Dido a Eneas por que no la olvidase.
Todo eso, y al mismo tiempo, un recuerdo liviano que ciertamente no llegaba a ser demasiado real.
¿Quién puede enamorarse de la ausencia de palabras?¿Enamorarse de alguien que habla y no emite sonido alguno?¿Enamorarse de alguien ausente que hasta en sueños no articula palabra alguna?
"Lo decía todo con la mirada."-pensaba, atontada.
Mirada ausente, también, no confundas.
"Mirada enigma, al fin y al cabo. Un enigma supone una esperanza."
¿De qué? Mirada enigma. Es ridículo. ¿Qué ganas con eso?¿Muecas y sonrisas incansables?
"No. Más bien, gano cualquier cosa."
..Algunas mentes conspiran contra sí mismas, y evitan la cura que más desean.
"No conspiran. Son los sueños, ellos nos llevan por donde quieren. Dormidos, nadie nos vigila más que ellos."
Déjalo ya que es tarde...esos sueños que tú tienes se irán también de viaje si así lo quieres tú...
Sí.



"Remember me", lloraba la Dido de Purcell...