Tercer Movimiento
Quizás unas notas de más, canciones nuevas, una de aquellas noches tristes, una sonrisa que miraba a unas colinas verdes sin saber muy bien por qué, algunos sueños que recordaba de pronto, personas-siempre están las personas-personas que me enamoraban de la manera más fácil, viajes por carreteras conocidas que siempre hacen pensar, tiempo y más tiempo . Pensamientos que endulzan el viaje.
Observar a todos y a ninguno, verte reflejada en gente casi gemela a ti aún sin saberlo pero que sin embargo se toman todo mucho menos en serio que tú, pistas en los labios de la gente y de lo que sale de ellos, sus palabras ,en todo eso que ellos son y tú todavía no...
¿Por qué pensar en eso como algo negativo?"En todo eso que ellos son, y tú todavía no". Bueno, no me siento mucho peor. Cuando más pienso en ello, más se me abren los ojos ante lo que veo,más quiero ser yo, y no convertirme en nadie más. No me arrepiento de la forma de mirar a mi alrededor que tenía antes. Es poco probable que si no la hubiera tenido, no tendría una luz más cierta ahora mi ventana . Es cierto que la de antes no era mucho más brillante , ni mucho más consciente. Los ojos parpadeaban días antes muy rápido, miraban al suelo. Miraban mis zapatos. Qué tontería, los zapatos nunca me iban a contestar a eso que no me atrevía siquiera a preguntar...
Llegan mañanas, en las que te gustaría correr por todas partes, dar vueltas por la calle hasta alejarte , creer que levitas y nadie te ve. Lo que crees creer es que no necesitas a nadie, cuando lo que más quieres es hablar con todos ellos, y decirles cada día lo que piensas de ellos . Todo eso que te gustaría gritarles cada día con la mejor de tus sonrisas y la más tierna de tus miradas... Yo esas sonrisas siempre las guardo en mi garganta para días que lo merezcan de verdad, temiendo a que digan más de lo que me gustaría decir. Esas sonrisas enquistadas son las que apagan mis labios y esas miradas cosidas son las que empapan y tratan de deshacer esas alas de cristal frágil que también escondo en mi espalda para otros días mejores.
Qué tontería, disparate, estupidez. En el cielo, fijándose uno bien, ya sea la mañana más cálida y suave de la primavera, o la mañana más plateada y turbia del invierno , capaz de cortar con su temporal helado árboles fuertes desde las raíces, se ven alas de cristal irrompible que se mecen como cometas , brillando con luz propia. Alas que no parecen desvanecerse ante el soplo de las nubes...Alas que incluso pasan por tu lado y te tocan la espalda y se esconden, burlonas. Te invitan a seguirlas.
Preciosas alas que dejan su rastro en mi viento, y lo agitan, y le hacen bailar, y le hacen levantar con su dulce movimiento hojas muertas que nadie quiere en la entrada de su casa.
No quisiera encogerme más de hombros cuando me preguntaran qué es lo que quiero a cada instante. No quisiera negar palabras que dicen la verdad, y que aún a veces se acumulan en la comisura de mis labios. No quisiera quedarme pensando en qué se siente si despertara una de esas mañanas y decidiera correr hasta cada uno de los momentos que vivo sólo cuando duermo. Qué triste sería descubrir al final del viaje que se ha soñado para vivir, y no al contrario. ..
Me dijeron trenes , países más allá del mío, amigos y abrazos al final, que no siempre se esconde otra vida en nuestras maletas. Me miré al espejo y callé. Callé. Corazón, manos y reflejo inquieto. Todo seguía aún ahí. Todo era mío, todo . Supongo que fue más que suficiente.
Observar a todos y a ninguno, verte reflejada en gente casi gemela a ti aún sin saberlo pero que sin embargo se toman todo mucho menos en serio que tú, pistas en los labios de la gente y de lo que sale de ellos, sus palabras ,en todo eso que ellos son y tú todavía no...
¿Por qué pensar en eso como algo negativo?"En todo eso que ellos son, y tú todavía no". Bueno, no me siento mucho peor. Cuando más pienso en ello, más se me abren los ojos ante lo que veo,más quiero ser yo, y no convertirme en nadie más. No me arrepiento de la forma de mirar a mi alrededor que tenía antes. Es poco probable que si no la hubiera tenido, no tendría una luz más cierta ahora mi ventana . Es cierto que la de antes no era mucho más brillante , ni mucho más consciente. Los ojos parpadeaban días antes muy rápido, miraban al suelo. Miraban mis zapatos. Qué tontería, los zapatos nunca me iban a contestar a eso que no me atrevía siquiera a preguntar...
Llegan mañanas, en las que te gustaría correr por todas partes, dar vueltas por la calle hasta alejarte , creer que levitas y nadie te ve. Lo que crees creer es que no necesitas a nadie, cuando lo que más quieres es hablar con todos ellos, y decirles cada día lo que piensas de ellos . Todo eso que te gustaría gritarles cada día con la mejor de tus sonrisas y la más tierna de tus miradas... Yo esas sonrisas siempre las guardo en mi garganta para días que lo merezcan de verdad, temiendo a que digan más de lo que me gustaría decir. Esas sonrisas enquistadas son las que apagan mis labios y esas miradas cosidas son las que empapan y tratan de deshacer esas alas de cristal frágil que también escondo en mi espalda para otros días mejores.
Qué tontería, disparate, estupidez. En el cielo, fijándose uno bien, ya sea la mañana más cálida y suave de la primavera, o la mañana más plateada y turbia del invierno , capaz de cortar con su temporal helado árboles fuertes desde las raíces, se ven alas de cristal irrompible que se mecen como cometas , brillando con luz propia. Alas que no parecen desvanecerse ante el soplo de las nubes...Alas que incluso pasan por tu lado y te tocan la espalda y se esconden, burlonas. Te invitan a seguirlas.
Preciosas alas que dejan su rastro en mi viento, y lo agitan, y le hacen bailar, y le hacen levantar con su dulce movimiento hojas muertas que nadie quiere en la entrada de su casa.
No quisiera encogerme más de hombros cuando me preguntaran qué es lo que quiero a cada instante. No quisiera negar palabras que dicen la verdad, y que aún a veces se acumulan en la comisura de mis labios. No quisiera quedarme pensando en qué se siente si despertara una de esas mañanas y decidiera correr hasta cada uno de los momentos que vivo sólo cuando duermo. Qué triste sería descubrir al final del viaje que se ha soñado para vivir, y no al contrario. ..
Me dijeron trenes , países más allá del mío, amigos y abrazos al final, que no siempre se esconde otra vida en nuestras maletas. Me miré al espejo y callé. Callé. Corazón, manos y reflejo inquieto. Todo seguía aún ahí. Todo era mío, todo . Supongo que fue más que suficiente.

